Así experimentaron la resurrección del Señor jóvenes y adultos del Movimiento Consolación en América Latina…

ARGENTINA

“¡INCREÍBLE! No tengo palabras para decir cuan agradecida estoy con todos. Semanas antes sabía y sentía que tenía que ir a algún retiro, tenía ganas de estar con Jesús más que antes y acá estoy, amándolo y enamorándome más de Él.  Siempre lo dije y lo vuelvo a decir: sin Él en nuestra vida, no tenemos identidad y si permitimos su paso va a hacer cosas inmensas, es todo lo que necesitamos… La pasé hermoso, las adoraciones y los momentos de silencio fueron los más importantes para mí. Porque estaba cara a cara con Él y lo sentía tan dentro de mi corazón que lloraba y lloraba; una experiencia hermosa que la volvería a repetir una y mil veces”.

Laura, Tortuguitas

BOLIVIA

En Bolivia los miembros del Movimiento participaron en todas las celebraciones propias en la Iglesia local. El Jueves Santo, celebración del lavatorio de los pies y adoración al Santísimo en parroquia San Pedro Apóstol.

El Viernes Santo los jóvenes del COM animaron la celebración en la Parroquia San Pedro Apóstol: participaron en el Vía Crucis y celebración de Adoración de la Cruz.

También Participaron como MCM en la animación de la Vigilia Pascual: Bendición del fuego, procesión y Vigilia Pascual desde el barrio Santo Domingo a la Parroquia San Pedro Apóstol.

MÉXICO

Testimonio de Rosaura Carolina García: “Vivir para compartir y sentir el amor al prójimo. Fue una experiencia de unidad al convivir con las compañeras, con el lavado de manos y compartiendo el pan y uvas. Sentí que Jesús está con nosotros al momento que compartimos el pan y una palabra de aliento. Especialmente en este día del Amor y del compartir el pan con todos, porque todos somos iguales ante los ojos de Dios.

CHILE

“Soy miembro del COM de Parral desde hace 5 años. Durante la Semana Santa tuve la grata experiencia de salir a misionar durante dos días a la capilla de Sauzal, Cauquenes, Chile. En el lugar nos encontramos con una gran cantidad de adultos mayores, los que destacaban por su cariño y ternura insuperables. Con rapidez sus rostros fueron cambiando y nos sentimos en un ambiente muy familiar, desde el momento en que llegamos recibimos un enorme cariño evidenciado en pequeños detalles. Lamentablemente el concepto de iglesia en comunidad se encontraba colgando de un hilo, por múltiples factores que han afectado a la Iglesia Católica chilena; la marginación, el olvido y la pérdida de fe resonaban con fuerza entre ellos.

Al momento de salir a misionar vivimos un montón de anécdotas que nos unieron como grupo y otras situaciones no muy agradables que nos hicieron darnos cuenta de los matices de la vida y de la facultad de la gente para fortalecer o derrumbar su fe. Sin embargo, el regalo de que una persona desconocida sea capaz de abrir las puertas de su casa, como quien abre las de su corazón, supera todas las demás situaciones.  Me quedo con la alegría de conocer a Jesús en los rostros humildes de todas las personas que conocimos, estoy agradecido de todo el aprendizaje recibido y de las oportunidades que nos entrega Dios para ser consuelo para los demás y al mismo tiempo hacer madurar nuestra fe.”

Álvaro Soto Díaz

“En la semana Santa vivimos los misterios de nuestra fe a los pies del Señor, pero estas celebraciones tuvieron una connotación diferente porque consistió en salir a las encrucijadas y así cumplir con el marco estratégico de la Congregación, que nos pide atender a unos destinatarios bastantes especiales, como lo son los desfavorecidos.

En nuestro caso, nos fuimos a un pueblo de la zona sur de Chile conocido como el nombre de Sauzal, donde vivían muchos ancianos que de alguna u otra forma nos hablaron más de Dios de que lo que nosotros queríamos decirles.

Esta experiencia nos permitió ser agradecidos por todo lo recibido, que solo viene de Dios. Celebrar la pasión, muerte y resurrección como hermanos fue un gran regalo.  El equipo de trabajo para llevar a cabo esta misión, estuvo integrado por: la hermana María Rosa, Diego y Álvaro del Com de Parral y quien les escribe: Gabriela, Lc de Santiago”.

PERÚ

“La pascua vivida en Perú me pareció extraordinaria. Me enseñó a perdonar, a pedir perdón, pero sobre todo a perdonarme. Aprendí a llevar mi cruz, dejando de lado mis miedos y llevar en ella fortaleza, para ser mejor persona cada día. Pude vivir el dolor de nuestra madre María, pero también sentí la esperanza y sé que ella siempre me mirará con ojos tan humildes, como miró a Jesús. En conclusión, fue una pascua diferente, ya que viví más cerca de Dios”.

BRASIL

“El 14 de abril, domingo de Ramos, los laicos del Movimiento y hermanas de la Consolación se reunieron en la Escuela Infantil Nuestra Señora de la Consolación con jóvenes de la parroquia para meditar y vivir uno de los temas propuestos por el equipo nacional del Movimiento: «Cristo, enviado del Padre que consuela a los débiles».

Fue una tarde espiritualidad dirigida a la preparación para la Pascua y en una profundización del Carisma.

Todos fueron invitados a participar en una dinámica de las dos barras. Impulsados a reflexionar sobre su relación con Dios y los hermanos. Después, cada uno debía buscar su par y así ensamblar y formar la cruz de la caminata.

Marcados por una experiencia de compartir y comunión, siguieron con meditación y pudieron ver juntos la película de la Pasión de Cristo. Después de esta película todos recordaron, viendo las imágenes de Jesús con el Cirineo, que cada uno tiene una persona para ayudarle a llevar la cruz en la caminata y que nos consuela en medio de nuestras debilidades y sufrimientos.

Sólo una mirada sin preguntar nada, sólo una caminata sin preguntar por el motivo de aquel peso, muchas miradas de consuelo y gratitud. Peso compartido para aliviar…, porque sufrir juntos suaviza el dolor.

Caídas y rejilla hechas juntas, sin hablar nada, sufrida y soportada juntos, miradas que decían: ¡Vamos! ¡Falta poco! ¡Juntos! La caminata llegó al final del recorrido trazado y nuevamente una mirada de gratitud y fuerza, el reconocimiento, la despedida y la bendición.

Miradas que no volverán a repetirse de esa forma, pero que ninguno de los dos se olvidará uno del otro y ni de lo que realizaron juntos durante el caminar.

Dos miradas que nos llevaron y llevan a contemplar y reflexionar. Ni Jesús, ni mucho menos el Cirineo, dirigen ninguna palabra el uno al otro, pues saben que la mirada y los gestos hablan más fuerte y tocan el corazón.

Si Cristo enviado del Padre es el que consuela a los débiles, esto puede ser observado mejor justamente en este llevar la cruz. Después de todo, además de tomar nuestro dolor, nos muestra cómo el peso que nos es dado, es el que podemos llevar. La cruz de Él fue y es la nuestra, por eso debemos recordar que en el camino alguien nos vendrá en socorro, para aliviarnos o amenizar el peso y a ésto sólo debemos mirar agradecidos y compasivos”.

Por Fernando Cândido Rodríguez

Coordinador local del MCM Campinas – SP

“El Movimiento Consolación para el Mundo de Guarapari-Brasil, a través de las Hermanas y Laicos, realizó del 18 al 21 de abril la «ll Pascua Joven», durante la Semana Santa. Este año, los jóvenes, una vez más, fueron llevados a experimentar la pasión, muerte y resurrección de Cristo, a través de mucha oración, dinámicas variadas, retiro espiritual y mucho servicio a los más necesitados de consuelo. Se organizó un Vía Crucis, donde las estaciones fueron distribuidas entre las casas de familias, del carente barrio de Bela Vista.

Hermanas, Laicos y Jóvenes salieron a las encrucijadas en busca de los desfavorecidos y además de consolar, también fueron consolados por la sonrisa de aquellos que encontraron por el camino.

El Carisma fue compartido con mucho amor, en una visita al Recanto de los Ancianos, donde se pudo experimentar el dolor del peor de los desconsuelos que es el abandono familiar. Sostener en las manos de los ancianos y sentir el pulsar del corazón de cada uno, fue un verdadero aliento para todos.

Las celebraciones de la Iglesia, también fueron muy marcadas en este encuentro, donde la espiritualidad se hizo presente, con mucha fe y oración. Por fin, se conmemoró la Pascua con un animado banquete, en la alegría de un Jesús Resucitado, que está vivo y camina a nuestro lado en todo momento. En la despedida, bajo la luz de Jesús, representada en las velas encendidas y, ante el Santísimo Sacramento, los jóvenes fueron enviados para continuar el camino, con la esperanza de un mundo cada vez mejor y siendo siempre un instrumento de la Consolación de Dios para el mundo. Gracias Señor, por esta oportunidad a nosotros concedida”.

Antonio Marcos,

Coordinador del MCM Guapari

ECUADOR

Hola, soy Evelyn pertenezco al grupo COM del Valle. Hemos tenido la hermosa experiencia de compartir del 18 al 21 de abril la Pascua juvenil, en la que participaron 46 jóvenes de distintas edades, la misma que se llevó a cabo en la Casa de Las Hermanas de la Consolación.

Para mí ha sido la primera vez que he participado en una Pascua Juvenil.

Esta Pascua nos llevó a conocer a más personas, amigos y en especial a nuestro Salvador Jesús, para mí fue una hermosa experiencia vivida en donde pude compartir momentos felices e inolvidables con los jóvenes del COM de Quito. Ya que compartimos y vivimos el verdadero significado de Pascua, realizando las distintas actividades como: Jueves Santo celebrando (la última cena con sus apóstoles), Viernes Santo, pasión y muerte de Jesús (Vía Crucis), Sábado Santo, la vigilia pascual (donde se espera la resurrección de Cristo), domingo de Resurrección, celebrando la eucaristía ya que ha resucitado nuestro Salvador.

Esta ha sido una gran experiencia que recomendaría a todo el mundo, ya que fueron unos días donde te encuentras contigo mismo y puedes conectarte con Dios, hablar con Él y conocerte un poco más.

Después de este encuentro me siento renovado, con un deseo enorme en el corazón de seguir a Jesucristo y con la esperanza de saber que nunca estoy sola. Esto es lo que me llevo de esta Pascua, junto con todos los jóvenes que hemos compartido esta maravillosa experiencia.

VENEZUELA

Los jóvenes del COM junto con los chicos de la parroquia Espíritu Santo, estuvimos viviendo intensamente dos días de Pascua, donde pudimos encontrarnos con Cristo en su pasión, muerte y resurrección.

Vimos como con nuestras fallas y pecados se hiere el corazón de Dios, pero este en su infinito amor siempre nos ama y nos perdona. También nos comprometimos en el servicio, viendo a Jesús en el lavatorio de los pies y compartimos con Él la cena de Pascua. Lo acompaños en el huerto de Getsemaní y recorrimos con Él el camino al Calvario.

Muy triste terminó nuestro día, viendo a Jesús enterrado en el sepulcro. Pero, a la mañana siguiente, nos dispusimos a misionar y anunciar la alegría de la esperanza en la resurrección y pudimos descubrir la piedra que encierra a Jesús en nuestro interior para poder rodarla con su ayuda y dejar que la luz del Resucitado y su paz nos invada el corazón.

“Mi Experiencia en este tiempo, ha sido un cambio interno yque siento que a Dios le alegra que sea así.

Gracias a todas las personas, los momentos vividos, a mis amigos, familia y a Jesús que sabe cuánto me cuesta cambiar y sonreír de verdad”

Dalismary Navarro